Ciencia Regional: Percibiendo el suelo vivo

Pachamama

Representación de la Pachamama, culto practicado por pueblos preincaicos.

Ancestralmente, diferentes culturas alrededor del mundo han estado íntimamente ligadas a la tierra representándola como una madre, una diosa protectora, base de la fertilidad y salud, poniendo de manifiesto su relación con la vida y la necesidad de retribuirla y protegerla.

En la actualidad, la pérdida de conexión de la sociedad con la naturaleza ha llevado a ignorar y descuidar el suelo, y para volver a prestarle atención se hace necesario percibirlo en su totalidad, como un ente vivo. De esta forma, podremos sentir el rol fundamental que tiene en la vitalidad de nuestro planeta llamado, no al azar, Tierra y que es hasta hoy el único y fantástico núcleo de vida en el Universo.

Ante esta realidad, en el Programa de Restauración Biológica de Suelos del Centro Regional de Innovación Hortofrutícola, Ceres, se ha innovado con los conceptos de ecología de suelo y metodologías de valoración visual, desarrollando indicadores que permitan determinar la “Condición Biológica de los Suelos” (CBS). Al observar estos indicadores en un sistema agrícola, es posible determinar técnicas de restauración que impulsarán al desarrollo de un paisaje sustentable.

Esferas de influencia biológica del suelo


Representación de las esferas de influencia biológica del suelo (click para agrandar).

El Programa de Transferencia de Innovaciones -financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC-R 2015)- utilizó la metodología visual CBS para determinar la condición de los sistemas agrícolas asociados, para luego desarrollar de manera participativa un plan de manejo de restauración.

Es así como en la ejecución del proyecto un equipo de trasferencia acompañó a los agricultores durante un año y fue midiendo constantemente la evolución de esferas a través de la metodología CBS, demostrando su mejora según las prácticas establecidas en el lugar.

El proceso de percibir la condición biológica es como estar a oscuras dentro del suelo e ir iluminando distintas esferas donde se favorece la vida y las relaciones entre ellas. Cuando el suelo está cubierto de restos vegetales y animales en descomposición, se ilumina la superficie y se sienten la humedad y los olores que emanan de esa zona, una mezcla de múltiples microorganismos y hojas del mismo suelo. Esta esfera, en que los restos muertos se vivifican, se denomina “Detritósfera”.

Equipo PTI

Equipo PTI realizando participativamente la metodología para determinar la condición biológica del suelo.

Luego, se puede imaginar intensamente iluminado el entorno de las raíces, donde se expresa un húmedo y nutricio ambiente que favorece la vida, dado por diversos compuestos energéticos que las plantas han cosechado del Sol en sus hojas y exudan dentro del suelo las raíces. Esta esfera representa la principal fuerza conductora para todos los procesos ecosistémicos bajo la superficie del suelo y se la investiga como la “Rizósfera”.

Otras luces se pueden prender con el paso de las lombrices de tierra, principales agentes en el proceso de mezcla de los restos orgánicos entre los horizontes del suelo, que para avanzar van construyendo galerías. A su paso, van orinando y deyectando heces ricas en nutrientes y compuestos orgánicos de alta energía que estimulan la dinámica de la microbiología, la materia orgánica, los minerales, el agua y el aire. Esta esfera se reconoce como “Drilósfera”.

Imagen de una Rizósfera en una óptima condición.

Imagen de una Rizósfera en una óptima condición.

De esta forma, los espacios disponibles de aire y agua generados por las lombrices de tierra, la fauna del suelo y por las raíces son una trama de poros, donde se favorece la vida. Al iluminarlos, podremos ver canales continuos por donde se favorece el vital flujo de aire, agua, minerales y organismos, conformando un hábitat aeróbico ideal para la vida. Esta esfera es nombrada “Porósfera”.

Una quinta esfera, que se denomina “Agregatósfera”, es donde la vida se manifiesta en torno a los agregados o terrones, los cuales forman unidades de distintos tamaños y son ligados por la vida. Suelos con agregados pequeños son más aireados y dinámicos, considerados una manifestación física de un suelo sano y fértil.

Estas esferas permiten percibir el suelo como un organismo vivo, para así considerarlo como base para la fertilidad y salud actual del sistema agroalimentario. Con este tipo de metodologías de percepción se espera generar acciones de cuidado y respeto tanto en la agricultura como en el diario vivir.

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Artículos de Ciencia Regional

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