Ciencia Regional: Agricultura sustentable inspirada en la naturaleza

Ciencia Regional

INSPIRÁNDOSE EN LA NATURALEZA PARA UNA AGRICULTURA SUSTENTABLE

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La yareta es una planta nativa del sur de Sudamérica. Se distribuye desde los 3.000 a los 5.300 metros de altura sobre el nivel del mar.
Foto: Pedro Szekely.

La mayor riqueza de nuestro planeta es la biodiversidad, que comprende las miles de especies de seres vivos que aquí habitan así como la interacción e interdependencia entre ellas. La biodiversidad es de gran importancia ya que ha asegurado el mantenimiento de la vida a través de los procesos geológicos acontecidos en la Tierra; de ella también dependen la seguridad alimentaria y la nutrición. Sin embargo, a causa de la acción humana en los ecosistemas hoy está bajo amenaza y con su degradación también se está perdiendo un potencial para enfrentar nuevos desafíos, como el cambio climático.

“El origen de la pérdida de la biodiversidad es la visión simplificadora actual de los sistemas productivos industriales en agricultura, que se contrapone a la expresión compleja y diversa observada en la naturaleza, llena de fertilidad, sanidad y vitalidad de equilibrio dinámico”, sostiene el ingeniero agrónomo Carlo Sabaini, de CERES, Centro Regional de Innovación Hortofrutícola de Valparaíso que busca el desarrollo sostenible de los sistemas alimentarios primarios y de los territorios rurales de la región.

Sabaini cuenta que para contribuir a enfrentar esta realidad un equipo multidisciplinario de CERES desarrolló el proyecto “Bionurse: Generating spaces for life”, que busca innovar con soluciones sustentables aplicando la metodología de la biomímesis, disciplina que estudia la naturaleza como fuente de inspiración para resolver problemáticas humanas.

La investigación consiste en desarrollar un prototipo biodegradable inspirado en las plantas nodrizas de la cordillera de Los Andes, del género Azorella, que facilitan procesos ecológicos que dan protección para la instalación y permanencia de otras especies en el ecosistema.

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Carlo Sabaini, ingeniero agrónomo de CERES, Centro Regional de Innovación Hortofrutícola de Valparaíso.

“La yareta (Azorella sp) se ha desarrollado en ambientes hostiles, permitiéndonos observar en ella con mucha claridad cómo la naturaleza genera los espacios óptimos para el desarrollo de la vida. Su estructura es capaz de reducir la velocidad del viento y el impacto de los rayos UV, y de regular la temperatura en su interior”, explica Jean-François Casale, biólogo de CERES.

Los investigadores proponen un modelo que funciona como una verdadera “incubadora de vida” a partir de un soporte biodegradable que contiene semillas restauradoras de suelos, integrándoles nutrientes y microbiología para reactivar los ciclos de la naturaleza.

“Esta iniciativa, que apunta al desarrollo de un modelo de agricultura sustentable a través de la observación y emulación de las formas, funciones y dinámicas de los procesos en que se desarrolla la vida en la naturaleza, podría permitir reorientar el estilo de la agricultura actual”, afirma el director de CERES, Eduardo Gratacós.

Este diseño se genera con un enfoque sistémico, con una visión en la alimentación del ser humano y su relación con la naturaleza. Así, la biomímesis se incorpora como un concepto esclarecedor para cumplir con el objetivo de reconstruir sistemas humanos de producción de alimentos en armonía con los sistemas naturales.

El proyecto “Bionurse: Generating spaces for life” obtuvo el tercer lugar en el concurso mundial de biomímesis “Biomimicry Global Design Challenge 2015” sobre soluciones para los sistemas agroalimentarios.


Fuente documental

“Biomímesis: Soluciones inspiradas en la naturaleza para una agricultura sustentable”

Autor: Juan Pablo Guerra

Dirección General de Vinculación con el Medio PUCV

Article Categories:
Artículos de Ciencia Regional

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